Hace ya tiempo que sufrimos y
padecemos en España una dictadura económica impuesta desde el exterior, pero
que cuenta dentro de nuestro país con grandes aliados, incluidos nuestros propios
gobernantes. Son ellos la mano ejecutora de una dictadura económica que solo
persigue un fin: conseguir que la inmensa mayoría del pueblo español quede en
la más absoluta miseria, sin acceso a la Sanidad, la Educación, la vivienda, o a un puesto de trabajo
con el que poder ganarse la vida dignamente. Una población sin formación y sin
recursos es fácilmente controlable por los gobernantes. Yo le llamo a esta
dictadura económica el capital-feudalismo.
Y no se trata de una consecuencia del sistema económico capitalista o de la
actual crisis económica, sino de una estrategia perfectamente planificada por
los grandes centros de poder financiero, y dirigida contra los ciudadanos. Los
nobles feudales de la Edad Media han
sido sustituidos hoy día por la oligarquía política y económica que controlan
la totalidad de los recursos del país, incluidos una gran parte de los medios
de comunicación, con los que nos manipulan a su antojo. Sin duda se trata de
una guerra sin cuartel en la que los ciudadanos tenemos todas las de perder.
Como ya dijera Marx, se trata de una lucha de clases, y ahora las clases
medidas y bajas estamos perdiendo claramente la batalla.
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