En breve comenzarán las campañas electorales de las elecciones Gallegas y Vascas. Será inevitable ver y oír como nuestros políticos nos mienten descaradamente (no todos, generalizar siempre es malo, casi todos).
Me pregunto si se podría evitar.
Los candidatos presentan un programa electoral, el cual no se lee casi nadie, y repasan sus logros si han estado gobernando. Los ciudadanos podemos pensar si votar o o no en función de lo que los políticos nos presentan en dicho programa y, sobre todo, si nos ha convencido su gestión anterior.
Sin embargo, creo que ese sistema falla por tres motivos: primero, porque prometer casi cualquier cosa en un programa electoral es fácil, segundo, nadie comprueba al final de la legislatura cuánto de lo que prometió ha cumplido y tercero, muchas veces votamos por convicciones políticas sin importar nada. ¿Quién no ha oído la frase "yo votaré siempre al ... haga lo que haga"?
Los programas son fáciles de elaborar, solo hay que escribir lo que la gente quiere oír. El ejemplo más claro lo tenemos con el señor Rajoy, que prometió y prometió y prometió y cuando tuvo el poder hizo justo lo contrario de lo que dijo, pero ah!! amigo, ya estoy en el poder.
¡¡ Ah si !! Ha sido por la realidad, que era otra distinta de la que esperaba. Esto me lleva a otra reflexión: el señor Rajoy desconocía la realidad al prometer cosas irreales, lo cual indica su desconocimiento y le invalida para gobernar o el señor Rajoy mintió descaradamente en la campaña electoral, lo cual lo vuelve a invalidar por mentir.
El segundo punto es el verdaderamente importante, ¿por qué no se evalúa la gestión de un político? Al margen de idiologías políticas hay cosas que un político debe cumplir, como por ejemplo: no crear aeropuertos sin aviones, ciudades de la cultura sin ciudadanos, circuitos de fórmula uno, enchufar a sus amiguetes en eres irregulares, gastarse el dinero en cocaína, etc. (todo presuntamente, claro).
Creo que los políticos deberían ser un ejemplo de honestidad y rectitud, al fin y al cabo gestionan las ilusiones, pasiones, sacrificios, dineros, etc de un país. La realidad demuestra que tal honestidad y rectitud varía según convenga. Por ese motivo las precauciones se deben de extremar.
¿Cómo permitimos que un político que manifiestamente y en varios cargos ha sido un gestor pésimo siga pudiendo presentarse a algún tipo de cargo? ¿Por qué no contempla la ley la inhabilitación por mala práctica política?
El tercero de los puntos lo dejaré para otra entrada, pues requiere una reflexión un poco más profunda.